IA, pantallas y educación: China no se olvida de lo artesanal
La carrera por el desarrollo e infraestructura de la Inteligencia Artificial es, en verdad, una competencia entre dos pesos pesados: Estados Unidos y China. Ningún otro país se acerca en desarrollo y capacidad a ambos gigantes.
Estamos ante una de las tecnologías más revolucionarias de la sociedad humana y su relación con el medio natural desde la máquina de vapor que nos permitió independizarnos de la fuerza animal y humana para obtener energía. Fue dicha tecnología la que moldeó la sociedad contemporánea: la Revolución Industrial en Inglaterra, el capitalismo y los Estados nación nacidos en los últimos 300 años de historia. Hoy con la Inteligencia Artificial nadie sabe a ciencia cierta qué pasará con nuestras sociedades y cómo seguirá desarrollándose la interacción entre personas entre sí y con su medio natural.
Nadie puede negar que la Inteligencia Artificial implica un salto gigantesco en la productividad, pero para ser personas funcionales y formar generaciones nuevas no debemos delegar la cognición en los Modelos Extensos de Lenguaje (o más conocidos por sus siglas en inglés, LLM). Sirven para sacarnos de encima tareas tediosas o repetitivas y deberían liberarnos para tener más tiempo para lo que nos hace realmente humanos: el arte, el ocio bien entendido, realizarnos a través de tareas que nos gratifiquen aunque demoren mucho. Para llegar a apreciar el bosque hay que sembrar y cuidar los árboles, amando el proceso con sus vaivenes. El cerebro tiene sus propios ritmos y para correr primero hay que aprender a caminar.
En este último tiempo estamos asistiendo a un debate que recorre todo Occidente pero con foco en Estados Unidos: la regulación de la IA, la necesidad de desacelerar su desarrollo para poder tener mayor control sobre ella y la participación estatal para ello. En dicho debate participan actores políticos relevantes en Norteamérica, grandes empresarios de la industria (Dario Amodei, de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI; o Elon Musk, con xAI y su modelo Grok, etc), académicos de renombre y hasta ex empleados de compañías líderes que renuncian con denuncias públicas al sector.
Una de las aristas que preocupan principalmente a los miembros de la comunidad educativa es el problema global de aprendizaje: desde la pandemia de COVID-19 y sus cuarentenas, sean las más estrictas o casi inexistentes, los resultados de las pruebas PISA cayeron en los países miembros de la OCDE. En Estados Unidos la foto es aún más dura: en las evaluaciones NAEP de 2024, cuatro de cada diez estudiantes de cuarto grado quedaron por debajo del nivel básico de lectura, la peor cifra en más de veinte años. El deterioro cognitivo general y la pérdida de soberanía cognitiva fueron producto de la digitalización forzosa de la vida, la educación vía videoconferencia, pasar mucho más tiempo entre pantallas, aislarnos de nuestros afectos y no tocar pasto.
Por más que China sea el país del mundo con la visión general más optimista sobre la IA, ellos no se olvidan de lo artesanal: restringen las pantallas en las aulas, buscan cuidar a los estudiantes de la ansiedad en un sistema muy competitivo mientras que fomentan la lectura, la actividad física y el descanso.

No es un giro repentino. Desde 2018, un plan integral de prevención de la miopía firmado por nueve organismos limita el uso de pantallas en clase a un tercio del tiempo de enseñanza y ordena que las tareas sean, en principio, en papel. Desde 2021, el Ministerio de Educación prohíbe los celulares en el aula y la Administración Nacional de Prensa y Publicación acotó los videojuegos en línea de los menores a tres horas semanales. Y desde 2024, un reglamento del Consejo de Estado obliga a las plataformas a ofrecer a los chicos un modo menor con límites de horario, duración y gastos.
En noviembre de 2025, el Ministerio de Educación de la República Popular China notificó las “Diez Medidas para Fortalecer la Salud Mental de Estudiantes de Primaria y Secundaria”. El documento señala fuentes de deterioro mental y cómo atacarlas: ansiedad académica por exámenes y admisiones, falta de deporte y sueño y sobreexposición a las pantallas, según su lema “aprender alegres, correr contentos, dormir bien, sin adicción” (en mandarín, “学得乐,跑得欢,睡得香,不沉迷”). En esa bajada se instruyó la “Acción apagá la pantalla” (en mandarín, 息屏行动), un compromiso de padres e hijos para bajar juntos el tiempo de pantalla también en casa, junto con la prohibición estricta de llevar celulares y otros dispositivos al aula. Para recuperar la actividad física se ordena garantizar un mínimo de dos horas diarias, recreos más prolongados y torneos entre cursos. Y el cuidado del sueño pasa a formar parte del monitoreo oficial de salud escolar, en línea con la norma de 2021 que fija mínimos de diez, nueve y ocho horas según el nivel.
También en 2025 se oficializó el “Reglamento de Promoción de la Lectura Nacional”, la primera legislación nacional dedicada exclusivamente a la lectura. Es una norma con foco especial en niños y adolescentes, sin descuidar a los adultos, cuyo hábito lector también tenemos algo oxidado. Obliga a los gobiernos locales a construir o ampliar bibliotecas y espacios de lectura comunes, y establece planes de lectura escalonados para niños y de lectura rural para acortar la histórica brecha china entre campo y ciudad. Los fondos son obligatorios en los presupuestos locales y la cuarta semana de abril queda declarada Semana Nacional de la Lectura.
Esto no quita la presencia de la IA en la educación china, sino que sea gradual según el nivel educativo. Desde diciembre de 2024 el Ministerio enseña Inteligencia Artificial de forma progresiva por edad, y una guía de uso publicada en mayo de 2025 prohíbe que los alumnos de primaria usen solos generadores de contenido y vetó entregar trabajos hechos por IA como propios. La idea es que la persona utilice la herramienta y no al revés, que aprenda a moldear y tejer el conocimiento con ella.
El carácter chino tradicional para las palabras aprender, estudio, conocimiento y aprendizaje es 學 y se pronuncia xué (la x suena como una sh, y la e lleva un tono ascendente, como nuestra tonada cordobesa). Está compuesto por un par de manos (手) que tejen el conocimiento (爻) sobre un edificio (冖), la escuela, dentro del cual hay un niño (子). Con estas regulaciones y recomendaciones, China busca seguir tejiendo conocimiento en tiempos de la Inteligencia Artificial.
Prof. Javier Rando Murphy, Responsable de Vinculación Científica para la región Asia-Pacífico para la Secretaría de Ciencia y Técnica

